PREGUNTAS FRECUENTES


¿QUÉ HACE UN PSICÓLOGO CLÍNICO? TRATAMIENTO Y TARIFAS

El psicólogo clínico es un profesional que realiza su trabajo con personas que se encuentran en un momento difícil de su vida o que se encuentran con un problema que requiere la intervención y el asesoramiento del especialista.

El psicólogo clínico es un profesional especializado en el comportamiento humano, que trabaja en el diagnóstico y en la resolución de diferentes trastornos psicológicos, y en mejorar la calidad de vida de sus clientes, de acuerdo a los conocimientos y avances de la ciencia relacionada con la salud mental y la asistencia psicológica, y siguiendo, en este caso, los parámetros de la terapia cognitivo–conductual.

De acuerdo a dichos avances científicos, el psicólogo clínico cuenta con herramientas metodológicas y con técnicas para realizar una evaluación, establecer un diagnóstico y proponer un tratamiento encaminado a abordar los problemas de su cliente y a entender los motivos de su malestar.

La intervención del psicólogo clínico no solamente es útil en situaciones críticas sino que también proporciona recursos para prevenir posibles problemas y para enseñar estrategias que nos ayudarán a sentirnos más fuertes y estables en el día a día.

La intervención psicológica se articula a través de dos o tres entrevistas de evaluación y el tratamiento se realiza mediante sesiones, a razón de una por semana, que se van espaciando en función de los objetivos y de la evolución del paciente.

El precio de las consultas psicológicas es de 70 euros.


¿CUÁNDO ACUDIR AL PSICÓLOGO CLÍNICO?

Si nos sentimos sin ilusiones, con tristeza y apatía continuamente, y nos agobiamos pensando que nuestra vida carece de sentido.

Si todo a nuestro alrededor nos parece oscuro y somos incapaces de ver nada positivo en lo que nos rodea.

Si nos sentimos solos, si nos cuesta establecer relaciones con los demás, si sentimos miedos intensos que limitan nuestra vida diaria; si el temor y la inseguridad son nuestros compañeros en la vida diaria.

Si cualquier situación hace que perdamos el control y respondamos agresivamente o llorando desconsoladamente.

Si nos obsesionamos con diferentes ideas o pensamientos de los que no podemos deshacernos.

Si tenemos dificultades en nuestra vida sexual, en nuestras relaciones de comunicación con nuestra pareja, etc.


¿CUÁNDO ACUDIR AL PSICÓLOGO CLÍNICO PARA CONSULTAR Y SOLICITAR AYUDA PARA SU HIJO?

Cuando exista un retraso en la adquisición de las habilidades, destrezas o conductas apropiadas a cada edad, como en el habla, en el control de esfínteres, diferentes hábitos de autonomía, lectura y escritura, relaciones sociales... 

Cuando veamos que se alargan en el tiempo características de edades anteriores, como el miedo a dormir solo, a la oscuridad, a los extraños, a no separarse de la familia.

Muchas veces, los niños muestran su malestar e inadaptación a través de su comportamiento, por ejemplo, enfadándose, llorando, a través de cambios bruscos de humor, desobedeciendo, mostrándose negativos, con conductas disruptivas.

Otras veces, notamos que les pasa algo por las cosas que dicen o cómo las dicen.

En ocasiones, las manifestaciones de su malestar son más sutiles, tanto que, a veces, no se las considera problemáticas como, por ejemplo, estando muy tranquilos, apagados, sin ganas de jugar, no molestando, siendo siempre muy solícitos...

En cualquier caso, siempre que la familia y/o el colegio tenga dudas sobra la adecuación o no de ciertos comportamientos o sobre el manejo de ellos, es conveniente acudir a un profesional, ya que la prevención es muy importante.

Siempre es bueno realizar una consulta para determinar si las dificultades de su hija/o aconsejan o no la intervención terapéutica.

La familia y el colegio son la primera y más importante fuente de información para la evaluación de las dificultades comportamentales o los trastornos de los niños.

Es muy frecuente el trabajo en equipo con otros profesionales como psiquiatras, pediatras, neurólogos, logopedas...

En cuanto a la intervención, a veces se lleva a cabo con los adultos, ya que cambiando ciertas actitudes, pautas educativas, tipo de relación, comunicación y/o manejando el ambiente, la conducta de los niños mejora y sus desajustes desaparecen, pudiendo desarrollarse de una manera adecuada, tanto comportamental, como psicológica y afectivamente.

En otras ocasiones, los propios niños deben acudir a tratamiento para ser ellos los que adquieran herramientas, habilidades y “trucos” para resolver sus dificultades.


¿CÓMO CONSEGUIR QUE SU HIJO ADOLESCENTE ACUDA A CONSULTA?


Conseguir que los hijos adolescentes acepten las indicaciones que les hacemos en lo que se refiere a su comportamiento, estudio, salud, etc, resulta, en muchas ocasiones, algo difícil: algunas veces, la oposición y resistencia es una característica de su edad y surge de la necesidad de identificarse como personas independientes que muestran su criterio frente al nuestro.

El problema surge cuando nosotros, como padres, consideramos que hay conflictos que requieren la ayuda de un profesional y ellos nos dicen que no tienen ningún problema y que el problema es nuestro, negándose a acudir a la consulta.

Para conseguir que acudan es importante buscar el momento adecuado y exponerlo con sinceridad a nuestros hijos, expresándoles el nivel de preocupación que sentimos, sin responsabilizarles directamente, informándoles de nuestra intención de buscar ayuda.

Es conveniente respetar su decisión, aunque no sea lo que queremos oír. Como profesionales, difícilmente vamos a poder intervenir sobre objetivos de cambio con un adolescente que no cree que “haya nada que cambiar” y que no tiene motivación para iniciar el tratamiento.

No hay que engañarles ni comprarles para que accedan al tratamiento.

Si nosotros empezamos a cambiar, puede ser que ellos más adelante se animen.

Por todo esto es factible trabajar sin la incorporación del adolescente al proceso terapéutico. Cambiar nuestra actitud y nuestra manera de manejar los conflictos pueden ser factores decisivos para ayudar a nuestro hijo.

De esta manera, los padres pueden aprender a responder con eficacia a las situaciones que los adolescentes plantean, adoptando un papel más adecuado en las diferentes situaciones críticas que se presenten.